Marcos Gelabert cumplió al pie de la letra con el proceso de rehabilitación. Supo controlar la ansiedad en el período de "abstinencia" sin poder jugar al fútbol. Estaba todo listo. El Pampa iba a reaparecer en el partido de reserva frente a Independiente, pero la lluvia impidió que se disputara el preliminar en Avellaneda.
Una lesión en la rodilla de un jugador infaltable como Ariel Zapata obligó a Cacho Malbernat a echar mano al pibe Gelabert para el partido contra Racing. El Pampa había realizado distintas prácticas de fútbol, pero jamás se imaginó el lunes cuando retornó a los entrenamiento sería el titular ante Racing y encina jugar los 90 minutos.
Una historia particular
A pesar que le dicen Pampa es porteño hasta la médula, porque nació en el barrio de Parque Patricios. Su padre Eduardo (jugó en la primera de Atlanta) un día decidió marcharse a la ciudad de Pehuajó (donde Marcos tiene sus abuelos de parte de su madre, Alicia), cuando Gelabert todavía era un bebé. El problema de las inundaciones hicieron emigrar a todo la familia a General Pico, La Pampa.
Ahí, su padre, actuó para el equipo de Cultural Argentino de General Pico. A los cinco años, Marcos le empezó a dar a la pelota dirigido por el papá. Empezó a jugar en ese club de Pico, aunque después tuvo un pequeño paso por Sportivo Independiente, para volver a su equipo de origen. Gelabert jugaba como enganche o mediapunta y por ahí quizás tenga que ver su buen trato con el balón.
A mediados de la década del '90 se incorporó a las inferiores de Estudiantes para comenzar a jugar como volante de creación en la séptima división hasta que un día en un práctica el Bocha Flores decide ponerlo en la posición de volante central, mientras que Diego Colotto -que actuaba como mediocampista más retrasado - pasó a ocupar una posición en la defensa.
"El hecho de haber jugado como enganche me permite tener un gran panorama -comenta Gelabert que el mes pasado cumplió 21 años-, porque me encanta tener la pelota y que pase todo el juego por mí. Claro que en la posición de volante central hay que hacer las cosas lo más simple posibles", admitió el Pampa.
Una vuelta "improvisada"
A pesar de no haber hecho fútbol oficial, el técnico lo observó bien en las prácticas y le dio la responsabilidad de volver ante la ausencia obligada de Zapata. "La verdad que este retorno fue algo improvisado y ya el jueves Cacho me dijo que me había visto bien en las prácticas y que me vaya preparando porque el sábado contra Racing iba a entrar como titular", afirmó.
Es sincero al decir que "no sabe" si estaba para jugar los 90 minutos. "Creo que aguanté bastante bien". Le costó meterse en el partido y recién en el segundo tiempo se lo vio en toda su dimensión. Ahí, el Pampa se soltó y fue uno los puntos claves en la levantada de Estudiantes. "A Racing le salía todo perfecto -acotó-, menos a la hora de definir. En el la segunda parte nos acomodamos en la cancha y obtuvimos los tres puntos que nos vienen muy bien".
Cacho Malbernat tiene depositada una gran esperanza en lo que puede brindar el Pampa Gelabert. "Todos saben que en este puesto el titular indiscutido es el Pepi Zapata, aunque yo siempre estoy listo", subrayó el volante que le tocó debutar en primera frente a River haciéndole marca personal a Andrés D'Alessandro.
Gelabert lo une una gran amistad con Farías que nació en el Demo. El Pampa cuenta que "cuando el Tecla iba a patear el penal, me arrodillé y tomé entre las manos una cadenita que tiene una crucecita que me regaló mi vieja para darle más que nada fuerza al Tecla en ese momento..." La historia simple de un pibe sencillo que un día llegó de General Pico y se quiere afianzar en la primera de Estudiantes.
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